VERGUENZA AJENA

Quim Torra designado presidente de la Generalitat por la gracia de
Dios ignora la opinión que Cervantes tenía sobre el cautiverio: «el
mayor de los males que un hombre puede afrontar” porque, sin el
menor resquicio de madurez social, se atribuyó a si mismo la condición de ‘preso político’. Una manifestación falaz, irrespetuosa
y espuria contra los patriotas catalanes injustamente encarcelados
que me indigna. La falta de libertad, la más sombría de las parcelas
de la justicia, anula la voluntad de las personas, las degrada y veja
de tal forma, que las convierte en ruinas físicas y morales.
Nuestros presos políticos se hallan en prisión como reclusos
preventivos, una chapuza procesal censurada por las altas
instancias de la justicia universal. La prisión provisional es una
medida cautelar excepcional para asegurar que el encartado se
presente ante el Tribunal el día del juicio y no oculte pruebas. Por
eso no puede tener una duración prolongada en el tiempo. Pero el
mal hacer, falsamente justiciero, que todavía persiste en la
mentalidad obcecada y retrógrada de muchos magistrados hace
que la impongan a modo de castigo. Olvidan que sus víctimas, al no
haber sido condenadas por ningún tribunal aún son, legal y
técnicamente, inocentes.
La represión policial frente al referendo del 1-O y la aplicación del
155 fueron las gotas de agua que colmaron el vaso de la paciencia
y el pacifismo. Las fuerzas de ocupación repelieron a sangre y
fuego a los electores sin la aparente prescripción de ningún criterio
superior inspirado en la razón. La policía flageló, apaleó y linchó a
cuantos ciudadanos acudieron a los colegios electorales. Pero los
partidos independentistas, la derecha convergente reconvertida en
JuntsxCat i ERC, perdieron la necesaria e imprescindible unidad
de pensamiento y modo de hacer que les debía unir.
Unos y otros capitalizaron para sus propios intereses la indignación
ciudadana fruto de la violenta política de horca y cuchillo del Estado
contra los patriotas catalanes. Fue entonces cuando Torra para
ganar adeptos para su formación comenzó a pronunciar palabras
huecas contrarias al sentido popular refrendadas por Laura Borrásy
otros dirigentes del JuntsxCat. Torra se manifestó contrario a la
investidura de Pedro Sanchez en contra de la opinión de los otros
partidos independentistas y de la lógica más elemental. De todos los gobiernos de coalición posibles, el contubernio PSOE y Juntas
Podemos es el menos malo. Supone la no aplicación del 155 y una
posible amnistía para los condenados. Muchos catalanes hubiesen
vetado al candidato ante su actitud contra Cataluña pero el sentido
común les aconsejó todo lo contrario.
Esta desunión soberanista se reveló en las vergonzantes sesiones
de investidura que protagonizó Pedro Sánchez, motivado por su
ignorancia de la existencia de la política de coalición y su
dependencia del capitalismo voraz. En dichas jornadas Gabriel
Rufían, diputado de ERC, defendió a ultranza la instauración de un
gobierno izquierdista con el partido de Pablo Iglesias. Fue, el
debate de investidura, un esperpento triste y amargo para los
partidos progresistas que puede abrir las puertas a un
levantamiento armado contra Cataluña a VOX y a sus retrógrados
compañeros de viaje
El fracaso de Sánchez no solo ha favorecido a Cs, PP y VOX sino
también ha impulsado al TS a remediar con una nueva chapuza la
irregular situación de los ‘presos preventivos’, una torpeza procesal
grave que ha sido censurada por las más altas instancias judiciales
europeas. Marchena se ha sacado de la manga una vieja ley jamás
aplicada por el alto tribunal: comunicar el fallo de la futura sentencia
en una audiencia abierta al público y a los medios informativos y
retrasar cuatro o cinco meses la redacción de sus fundamentos. De
esta forma los acusados dejaran de ser presos preventivos y
pasarán a ser ‘penados’.
Esta guerra abierta de los tres poderes del Estado contra Cataluña
ha fomentado una repulsa radical de la ciudadania a la hostilidad de
sus agresores Por fin, el pueblo, se ha percatado de que los
políticos solo aspiran a conseguir el poder por motivaciones
espurias: privilegios, dinero y prosperidad. Cataluña –no los
partidos soberanistas- reclama, como primera providencia, el
retorno de los exiliados, la amnistia (no el indulto) de los presos y la prosecución del proceso independentista en libertad. El referéndum
que reclama Torra vendrá después.