Verdugos a la carta

EL PERIODICO Ed: Primera EDICION  Dia: 17/01/2000 –  Josep Maria Loperena Abogado.

Jeb Bush, gobernador de Florida, cree a pies juntillas en el sueño americano. Piensa, como los antihéroes de Arthur Miller, que el éxito, la democracia, el individuo y Dios deben estar protegidos por la ley. Por eso los criminales han de ser aniquilados desde el poder mediante la fuerza, porque son una amenaza social. Para Bush la vida es muy sencilla: los buenos van al cielo y los malos al infierno.

En contra de su criterio, compartido sólo por otros cuatro ilusos del pasado, el Congreso de aquel Estado ha sustituido la silla eléctrica por la inyección letal. Pero Bush y sus muchachos han logrado una original mejora para los condenados a muerte: podrán elegir, entre los dos instrumentos de ejecución, el preferido.

Sugiero a Jeb Bush una nueva fórmula que hará más apetecible su siniestra carta. Incorporar otros sistemas a los ya existentes, como la guillotina, que produce un agradable frescor en el cuello, la divina horca y el garrote vil, tan prácticos y funcionales.

Nuestro Ministerio de Justicia aún conserva los artefactos que acabaron con las vidas de Puig Antich y Heinz Chez, en 1974.

Bush puede conseguirlos a buen precio, salvo que Margarita Mariscal de Gante quiera conservarlos por si el partido que gobierna, en un futuro no querido, decide su resurrección.