Robin de Malasaña

Pub: EL PERIODICO Doc: 00200D Ed: Primera Edicion Cb: 06/12/1998 -Josep Maria Loperena Abogado.

Trocó la blusa y tonelete, que tan bien portaba Errol Flynn en la película, por un pijama de color indefinido y unas viejas pantuflas. Vestido de tal guisa, Francisco del Moral compareció ante la Audiencia de Madrid para ser juzgado. El fiscal le acusaba de apoderarse, en cuatro joyerías, de un botín de más de 120 millones. Del Moral explicó a los togados que asumió el papel de Robin Hood y que, en tal condición, repartió el tesoro entre los pobres de Malasaña a la espera de un nuevo mundo en que la riqueza se distribuyera por igual, a toda la humanidad. Cuando el acusador público rechazó tan altruista teoría, como réplica mordaz se zampó un bocadillo de sardinas que llevaba en el morral. Después, tumbado en el banquillo de los acusados, se adormeció.

Le han condenado a 12 años de cárcel. Las joyas no han sido halladas porque los indigentes a quien las entregó jamás creyeron que fueran auténticas. Las lucían como abalorios o se las daban a sus hijos para jugar. Del Moral se considera un preso del capitalismo. Acepta ser mantenido porque necesita alimentar su fantasía: la llegada de aquel día en que los parias de todo el mundo volverán a romper sus yugos para iniciar la insumisión.