LOS DEFENSORES DE LA MANADA

A nivel judicial los defensores togados de esa escoria autodenominada ‘La Manada’, una pandilla de facinerosos, violadores y descerebrados que agredieron sexualmente a una joven madrileña en Pamplona, son relativamente pocos. El magistrado, Ricardo Javier González, exultante líder del machismo más recalcitrante de la católica España, su ferviente y aventajado alumno, Agustín Martínez, abogado-defensor de los que la forzaron conocido tambíen como el ‘macho alfa de la pandilla’ y el líder de VOX en Andalucía, Francisco Serrano, un juez a quien el CSPJ expulsó de la carrera judicial. Los tres son conservadores de pura cepa, sementales de opereta, machos ibéricos por antonomasia y desbraguetados incontinentes de quita y pon. 
González en su voto particular contra la sentencia dictada por la Audiencia de Pamplona hizo gala de sus grandes dotes progresistas a favor del hombre. Su contenido es un panfleto ruin, calumnioso, degradante, mezquino y de baja estofa contra la desventurada joven. Porque, el tal González, un juez braguetero y tórrido de mirada extraviada, es hijo natural de la cultura machista, retrógrada y nacional católica imbuida por la represión sexual de la dictadura. En su sicalíptica resolución negó la comisión de delito sexual alguno por parte de ‘La Manada’ ya que, según él, todo se desarrolló en un ambiente “de fiesta amigable y cordial bajo un entorno de gresca y alegría”. Echaron unos polvos por todos consentidos que les causaron deleite y bienestar; unos actos voluptuosos celebrados a lo grande por la infeliz, que no cesó en ningún momento de emitir gemidos de goce y alegría.

Por su parte Martínez Becerra, el abogado defensor de ‘La Manada’, en contra de toda lógica y sentido común pidió la absolución de sus clientes a la Audiencia, al Tribunal Superior y al Tribunal Supremo porque, según él, la falsa víctima se lo pasó a las mil maravillas mientras la violaban aquellos cinco energúmenos. La joven no sufrió nada, al contrario, se volvió loca de placer. En las altas esferas de la Justicia el machismo todavía ondea a toda vela contra el progreso. Más de 760 magistrados españoles denunciaron ante el ‘Consejo Consultivo de Jueces Europeos’ que las organizaciones feministas “se conjuraron y lincharon al juez González o, lo que es lo mismo, amenazaron a la independencia judicial”. Defendieron a capa y espada su absurda y maloliente tesis refrendada parcialmente por la imprudente sentencia de la Corte pamplonica que dejó en libertad a los cinco miembros de ‘La Manada’ tras imponerles 9 años de cárcel por la comisión de un delito continuado de abuso sexual. Fueron todos ellos –magistrados de prestigio- los responsables de aquel nuevo disparate político y social que produjo no solo vergüenza y asco en toda Europa sino que demostró una vez más que el machismo perdura en una sociedad en la que la protección de la mujer es inexistente.

He conocido abogados, jueces y fiscales de todos los colores: necios, listos, haraganes, corruptos, delincuentes y drogadictos aunque ninguno ha superado a este vergonzoso terceto de presuntos juristas cuya peculiar tesis sobre la inocencia de los miembros de ‘La Manada’ ha sido invalidada por el TS. Pero, al igual que George W. Bush, Tony Blair y José María Aznar, integrantes del trío de las Azores –responsables de la Guerra de Irak y de sus trágicas consecuencias- no serán inhabilitados ni amonestados por las altas instancias judiciales. Les exime la libertad de expresión y el derecho de defensa en favor de sus protegidos. Por su parte Juan Carlos de Borbón, el monarca campechano, hoy rey emérito, mientras morían miles y miles de iraquíes en la contienda, difundía por televisión frases tan jocosas y festivas como ‘la ley es igual para todos’, un chiste sin gracia sobre el derecho a la igualdad no exento de mala fe. Se mofaba de las buenas gentes porque sabía que no era así. La ley no se aplica por igual a ricos y a pobres, a curas y a seglares, a pederastas y a damiselas, a magnates y a ladronzuelos… 

Porque, diga lo que diga la Constitución o el rey Borbón, la ley no es igual para todos. Basta con poner frente a frente los casi dos años de prisión preventiva a los políticos catalanes sin sentencia alguna, los 640 días decretados contra Sandro Rosell, procesado por un delito del que fue absuelto, con los 365 días de libertad concedidos graciosamente a los miembros de ‘La Manada’ condenados a 9 años de prisión. Y ello es así porque cuando las leyes devienen en obsoletas no deben acatarse. Es claro y evidente que la Constitución que rige con más fuerza y eficacia frente a todas las demás, es el sentido común.