Jaque al Rey

Artículo publicado en «El Triangle» 26-08-2013

La figura del Rey Borbón fue siempre intocable. Un temor reverencial hacia su persona se fue convirtiendo a través del tiempo en un extraño pacto entre políticos, periodistas y el pueblo llano consistente en no criticarle a él y, en menor grado, a los miembros de su familia. Una componenda no escrita que permaneció vigente hasta el año 2007 en que una revista satírica lo rompió. Fue un triunfo del cuarto poder a través del humor, la mamarrachada y la ridiculez. En la portada del número 1573 de la revista ‘El Jueves’ apareció una caricatura de los príncipes de Asturias practicando la postura sexual conocida como la del ‘perrito’ sobre el título, “2.500 Euros por niño”. Sus autores remataron la faena con esta frase que encasquetan a Felipe Borbón: ‘¿Te das cuenta? Si te quedas preñada te darán 2.500 euros´. ‘¡Esto va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida’, contestaba Leticia.

El magistrado Grande-Marlaska, ávido de publicidad para promocionar su brillante carrera de ’juez estrella’, tramitó un sumario contra los humoristas de la revista, Manuel Fontdevila y Guillermo Torres, por un delito de injurias al príncipe heredero, cuyas consecuencias fueron inconcebibles. Me costó en aquel entonces imaginar como los defensores de la Casa Real habían sido tan torpes. Tras el secuestro de la edición los ejemplares de ‘El Jueves’ se cotizaron en Internet, al precio de 100 a 2.500 euros cada uno cuando su valor real era de dos euros con cincuenta céntimos. Se confeccionaron miles de camisetas estampadas con el dibujo de los príncipes copulando. Pero como el juez Marlaska le había tomado gusto a perseguir a deslenguados, groseros, burlones, maldicientes y calumniadores procaces de la familia real, desenterró un par de denuncias que guardaba como oro en paño en el fondo de su famoso armario, y las puso en marcha. Al Rey no le hizo ninguna gracia todo aquel tinglado. Cada nuevo juicio promovía revueltas y más revueltas. Fue el principio de la teoría de la conspiración.

 

Tras el secuestro de ‘El Jueves’, el diputado Anasagasti declaró que le parecía más grave que un dibujo, el hecho de que unos empresarios mallorquines hubiesen regalado al rey el ‘Bribón 14’ sin que nadie pudiese fiscalizar esas dádivas. El coronel Martínez Inglés publicó un artículo veraz y ajustado históricamente atacando a la dinastía borbónica, de cuya baja catadura moral, profesional y social nadie podía dudar, afirmaba: ¿O acaso Felipe V no fue un loco y egoísta que sumió a este país en una guerra cruel y despiadada que provocó miles de muertos? ¿Y Fernando VII no fue un traidor, un gran felón como reconoce la historia oficial? ¿E Isabel II no tuvo bastante de ávida sexual o meretriz regia como propaló su propio pueblo? ¿Y su esposo oficial, Francisco de Asís de Borbón, alias Paquita, no fue un cabrón consentido? ¿Y el nefasto Carlos IV, un cobarde y un traidor a su Patria? ¿Y Alfonso XIII, un putero de las noches madrileñas y un borracho perpetuo? ¿Y el conde de Barcelona, padre de Juan Carlos que se pasó media vida a bordo de su yate trasegando ginebra? Y el rey actual que mató a su hermano, traicionó a su padre y aduló a Franco para conseguir su sucesión ‘a título de rey’, y que no ha hecho más que preparar golpes de Estado, fornicar a destajo a cargo de los fondos reservados…etc.

Se armó la marimorena. A raíz de entonces, curiosamente, fueron los programas del corazón quienes rompieron la veda y cerraron la puerta de la censura. Fueron muchos días de bombardeo mediático de gran intensidad que el sistema no vedó. Libros, televisiones, artículos periodísticos… El protagonismo del Rey en el 23.F, su participación en el caso Urdangarin, la gran crisis, el disparo de un rifle realizado por un infante contra si mismo, la caza de elefantes en Botsuana, su regreso a España para ser intervenido, la estancia de la Reina en Grecia celebrando la Pascua ortodoxa, la nueva operación a Juan Carlos, su disculpa infantil ante los medios –lo siento mucho; no volverá a ocurrir-, su relación con Corinna Sayn-Wittgenstin propagada a los cuatro vientos y, para colmar el vaso de lo grotesco, la aceptación del cargo de presidente del Campeonato del Mundo de recorridos de caza.

Todos estos acontecimientos han convertido al Rey Borbón en un monarca de opereta. El apoyo a su hija Cristina para que no sea inculpada en el ‘caso Noos’ y las declaraciones de su incondicional Juan Manuel Lara refrendando la inocencia de Urdangarin, el cual –ya lo acoté hace pocos días en este mismo periódico- no pisará nunca la cárcel, han hecho que un porcentaje muy alto de la ciudadanía rechace esta institución. Afortunadamente el pueblo ha comprendido al fin que para luchar a favor de la democracia tiene que erradicar primero las instituciones antidemocráticas. La España del esperpento tantas veces vituperada volverá a vivir en democracia y libertad cuando la ciudadanía impulse un cambio radical hacia la libertad que Franco truncó con los tableteos de sus fusiles y los chirridos del garrote vil, y Rajoy con su política de recortes, reforma laboral, paro, desahucios, penuria y hambre. La Coordinadora 25.S, consciente de que para llevar a cabo el proceso constituyente se ha de abolir primero la monarquía, ha convocado un ‘Jaque al Rey’ consistente en una concentración en la Plaza de Oriente de Madrid el próximo 28 de septiembre, un año después de su primera llamada a rodear el Congreso de los Diputados.

Catalunya no puede permanecer impasible ante la convocatoria. Para conseguir la independencia es preciso abolir la monarquía, su principal escollo, y poder llevar a cabo un proceso constituyente, primer paso para implantar las dos Repúblicas, la española y la catalana. Pero mucho me temo que los principales líderes independentistas no son republicanos. Algunos incluso puede que sean monárquicos. Ya va siendo la hora que los convocantes de la cadena humana dejen de esconderse tras esta y otras impresionantes hogueras de humo, y digan lo que tengan que decirle al pueblo de Catalunya sobre el régimen político que pretenden establecer cuando se implante la independencia.