EL PROCESO ELECTORAL: EL GRAN FRAUDE DE LA DEMOCRACIA

El sorprendente triunfo de VOX en las elecciones andaluzas recomienda una reflexión sobre la democracia cuya gran virtud reside en el sufragio universal. Pero cuidado, sus dos grandes fallos radican en el método electoral, unas prácticas de marketing en las que impera el ‘todo vale’ y la sinrazón de Estado, una situación que se produce cuando el elegido ha conseguido la victoria. ¿Quién ganó las elecciones de 1960 en EEUU? ¿Frank Sinatra o Jonh F.Kennedy? Los contrincantes del candidato que alcanzó el poder eran políticos de gran envergadura algunos muy estimados por el pueblo. Pero ninguno de ellos, al contrario de Kennedy, contaba con el “Rat Pack”  -un famoso grupo de actores y cantantes formado por Frank Sinatra, Dean Martin, Peter Lawford y Sammy Davis Jr. – como participantes en los comicios.

Las campañas electorales americanas se basan en la publicidad. Sus creativos venden al presidenciable como un producto más al igual que lo hacen con la ‘Coca-Cola’ o la salsa ‘Tabasco’. Les da lo mismo que el candidato sea conservador o progresista. Para ellos lo único importante es que tenga carácter, estilo y originalidad suficientes para poder vender ilusión a los electores, engañando a sus clientes potenciales de la ‘mercancía’ como quien encandila a un niño para que compre tabletas de chocolate con juguete incluido o bebidas de limón con cromo. En las elecciones generales de 1982, Landelino Lavilla, candidato por la UCD, realizó una gira por España bailando la conga acompañado de una orquesta y un conjunto de coristas. Lavilla que era el Notario Mayor del Reino, cantaba y movía el esqueleto como un payaso saltarín en medio del cachondeo general. Después sorteaba neveras entre los asistentes cedidas graciosamente por una marca comercial.

Lavilla, no ganó las elecciones. Quiso imitar a Sinatra a la española, pero le salió el tiro por la culata porque su imagen no era la que de él había concebido el electorado. Siendo como era un señor muy de derechas, hablaba en sus mítines de libertad e igualdad, de la abolición del capitalismo y de la erradicación de las clases sociales. Lo hacía vestido de frac. Sus directores de campaña incorporaron en sus discursos fragmentos de textos de Lenin o del propio Stalin. Se equivocaron de medio a medio. Sus espectaculares shows nada tenían que ver con sus alegatos revolucionarios en los que el respetable presenciaba como un trasnochado hidalgo encopetado de etiqueta reivindicaba la dictadura del proletariado.

 En EE.UU se puede separar del gobierno al presidente, y a otros altos cargos del ejecutivo, y  a la justicia mediante un procedimiento llamado ‘Impeachment’ si son acusados de traición, soborno u otros delitos’ y se les declara culpables. En España no ocurre lo mismo. Al rey franquista y a sus sucesores no se les puede imputar ni enjuiciar porque la constitución les otorga total impunidad. Por esta razón los dirigentes de VOX decidieron no utilizar en la campaña los medios publicitarios convencionales, con la excepción de algún mitin. Francisco Serrano no emuló a Kennedy ni a Lavilla. Sacó a la vergüenza pública los andrajos de estraza del PSOE y del PP, la rabia contenida de los andaluces, el hambre, la miseria, la desigualdad entre ricos y pobres, y el unionismo de España frente a los ‘desvergonzados separatistas’ catalanes, haciendo un discurso como el de Lavilla pero al revés. Consiguió que los pocos votantes que acudieran a las urnas lo hicieran a su favor. El pueblo andaluz se sintió defraudado, timado y expoliado por los grandes partidos tradicionales sin que ello supusiera votar a la extrema derecha: lo hizo motivado por la extrema rabia y por la extrema necesidad.

Los candidatos de VOX para introducirse en la vida privada de los indecisos sustituyeron los discursos y conciertos por el envío electrónico por ordenador. Utilizaron maligna, precisa y puntualmente, las redes sociales. Pero hicieron trampa. Remitieron whatsApp engañando a sus víctimas: como si los que los mandaban fueran familiares o amigos. Una vez recibidos los destruían. Manejaron artilugios dotados de conectividad dirigidos, en una misma idea de comunidad virtual de intereses, a sus potenciales electores. Mark Zuckerberg, creador de Facebook, pidió perdón a sus abonados ante su imposibilidad de resolver este insólito y alarmante suceso.

En política no vale todo. El estremecedor y sorpresivo ascenso de VOX en España, un partido de extrema derecha en su propia esencia, no es más que una copia de los consorcios europeos del mismo signo. La respuesta a su ‘Reconquista Nacional’ ha de ser radical por parte de la izquierda. Pero para erradicarlo es necesario rectificar el fondo estructural de la Unión Europea que favorece al gran capital, a la banca, y a las prominentes fortunas, en contra de los salarios irrisorios de los Matteo Salvini en Italia, Marine Le Pen en Francia, Viktor Orban en Hungría, Donald Trump en EE.UU y ahora, trabajadores y la carencia de servicios sociales mínimos. Estas situaciones de extrema gravedad son las armas que utiliza Santiago Abascal en España para fomentar el racismo, la xenofobia y la intolerancia machista.