Código de silencio 

Pub: EL PERIODICO Ed: Primera Edicion Dia: 21/04/1999 – Josep Maria Loperena Abogado.

Se refugiaron en sus uniformes para conseguir dinero fácil. Por eso, durante el atestado del robo en una tienda, el cabo Joan Casado y el agente Antonio Guirado, de la policía local de Olot, se apropiaron de 150.000 pesetas que aún restaban en la caja. Así de sencillo. Los dos se hallan implicados en el secuestro de M.

Àngels Feliu, como lo hubiese estado José Zambrano, de no haberse suicidado hace un par de años. Pero la lista de funcionarios corruptos parece no tener fin. Casado ha delatado a un oficial, que recibió tres millones por ocultar pruebas en un accidente; y Joan Bantí, mero ciudadano, se ha querellado contra otro guardia, Francesc Matas, por detención ilegal. Estos seres oscuros, íntegros en apariencia pero inmundos y necios, eclipsan a los polizontes de Chandler al abordar la tortura y el secuestro, y vulnerar traicioneramente su código de silencio.

La transición supuso una forma pacífica de cambiar la sociedad. Hoy la policía debe defender el ejercicio de las libertades, pero esta banda evoca viejos tiempos. No comprendo corruptelas tan extendidas en colectivos pequeños como el de Olot. A no ser que Isabel Brussosa, su alcaldesa, víctima de su propio aparato represivo, no sea capaz de derrocar la inmundicia del pasado.