El gran masturbador

EL PERIODICO Ed: Primera Edicion Dia: 16/06/1999 –  Josep Maria Loperena Abogado.

Se llamó a sí mismo «el gran masturbador». El día en que nació brillaron en el mar los siete reflejos del sol. Precursor del márketing contemporáneo y sabio introductor en la pintura de esos personajes llamados negros -redactores actuales de los best sellers más vendidos-, Salvador Dalí convirtió la mística alucinógena en una diarrea de cheques con el único objeto de comprar su hibernación. Jamás lo consiguió.

Ochocientas obras del maestro, en las que aparece su firma sobre papeles fabricados después de su muerte, han sido intervenidas a Pierre Marie Fernand. Pretendía venderlas como auténticas en una galería de Alicante. En los últimos años de su vida, Dalí rubricó cientos de dibujos falsos a petición de su secretario John Peter Moore. Pero lo que ignoran muchos expertos es que los fondos surrealistas de sus lienzos los pintaron por encargo escenógrafos como Fontanals, Asensi o Alarma.

Dalí se falsificó a sí mismo al legitimarlos con su firma. La máxima de Oscar Wilde, «la revelación del arte consiste en ocultar al artista», adquiere en Dalí caracteres cósmicos de chufla y cachondeo. El ácido desoxirribonucleico que tanto amó desterrará para siempre a sus marchantes de mala ley al reino de los pícaros.

  Código de silencio 

Pub: EL PERIODICO Ed: Primera Edicion Dia: 21/04/1999 – Josep Maria Loperena Abogado.

Se refugiaron en sus uniformes para conseguir dinero fácil. Por eso, durante el atestado del robo en una tienda, el cabo Joan Casado y el agente Antonio Guirado, de la policía local de Olot, se apropiaron de 150.000 pesetas que aún restaban en la caja. Así de sencillo. Los dos se hallan implicados en el secuestro de M.

Àngels Feliu, como lo hubiese estado José Zambrano, de no haberse suicidado hace un par de años. Pero la lista de funcionarios corruptos parece no tener fin. Casado ha delatado a un oficial, que recibió tres millones por ocultar pruebas en un accidente; y Joan Bantí, mero ciudadano, se ha querellado contra otro guardia, Francesc Matas, por detención ilegal. Estos seres oscuros, íntegros en apariencia pero inmundos y necios, eclipsan a los polizontes de Chandler al abordar la tortura y el secuestro, y vulnerar traicioneramente su código de silencio.

La transición supuso una forma pacífica de cambiar la sociedad. Hoy la policía debe defender el ejercicio de las libertades, pero esta banda evoca viejos tiempos. No comprendo corruptelas tan extendidas en colectivos pequeños como el de Olot. A no ser que Isabel Brussosa, su alcaldesa, víctima de su propio aparato represivo, no sea capaz de derrocar la inmundicia del pasado.

  Robin de Malasaña

Pub: EL PERIODICO Doc: 00200D Ed: Primera Edicion Cb: 06/12/1998 -Josep Maria Loperena Abogado.

Trocó la blusa y tonelete, que tan bien portaba Errol Flynn en la película, por un pijama de color indefinido y unas viejas pantuflas. Vestido de tal guisa, Francisco del Moral compareció ante la Audiencia de Madrid para ser juzgado. El fiscal le acusaba de apoderarse, en cuatro joyerías, de un botín de más de 120 millones. Del Moral explicó a los togados que asumió el papel de Robin Hood y que, en tal condición, repartió el tesoro entre los pobres de Malasaña a la espera de un nuevo mundo en que la riqueza se distribuyera por igual, a toda la humanidad. Cuando el acusador público rechazó tan altruista teoría, como réplica mordaz se zampó un bocadillo de sardinas que llevaba en el morral. Después, tumbado en el banquillo de los acusados, se adormeció.

Le han condenado a 12 años de cárcel. Las joyas no han sido halladas porque los indigentes a quien las entregó jamás creyeron que fueran auténticas. Las lucían como abalorios o se las daban a sus hijos para jugar. Del Moral se considera un preso del capitalismo. Acepta ser mantenido porque necesita alimentar su fantasía: la llegada de aquel día en que los parias de todo el mundo volverán a romper sus yugos para iniciar la insumisión.