El cartero sólo llamó una vez 

EL PERIODICO Ed: Primera EDICION Dia: 28/11/1999 –  Josep Maria Loperena Abogado.

Se compró ropa, unos zapatos y un Cadillac de segunda mano. No quería gastar mucha pasta con Mike, su amante, en Las Vegas, para no infundir sospechas. Acababa de conseguir el divorcio y Thomas, su marido, le pagaría una pensión. Pero la verdadera causa de la ruptura sólo la sabían ella y su vieja: había ganado un millón de dólares a la lotería con un boleto de Thomas que no pensaba compartir. Ingresó el dinero en la cuenta de su madre para invertirlo en bonos del Estado, pero cuando Thomas recibió la carta de Hacienda reclamándole el impuesto correspondiente al premio, se descubrió el pastel. Se querelló contra su ex-esposa por fraude. Un juez de Los Ángeles la ingresó en la cárcel y, según reza la sentencia, deberá indemnizarle con el total importe de la rifa.

Esta sórdida versión de Perdición o Fuego en el cuerpo intenta emular a las malvadas Barbara Stanwyck o Kathleen Turner. Su origen es -coincido con Mendicutti- el ansia de ruptura, placer y libertad aletargada en la parte oscura del alma. La fascinación por la malignidad en contra de la sensatez y la decencia, la eterna lucha entre el bien y el mal. De niño me enamoré de la madrastra de Blancanieves y llegué a odiar a Cenicienta. Ahora de viejo, cuando escribo, me transformo en Cruela de Vil.

El patio de mi casa

Pub: EL PERIODICO Ed: Primera Edicion Dia: 19/07/1999 –  Josep Maria Loperena Abogado.

Jamás se divirtió con otros niños jugando al corro de la patata o a la gallinita ciega, ni se preguntó por qué el patio de su casa era particular. Con apenas 5 años, Irene cruzó el espejo como Alicia y descubrió el país de las maravillas. Pero si el universo creado por Lewis Carroll es mágico y bello, la pesadilla que vivió la desdichada Irene fue patética y sucia. Su padre la obligaba a practicar torpes distracciones: manoseaba su cosita hasta hacerle daño y la obligaba a tocar su miembro erecto mientras le decía palabras para ella secretas e incomprensibles. Entonces el rostro de su progenitor mostraba una alegría monstruosa, fruto de su impudicia, que se manifestaba con obscenas muecas y jadeos.

La Audiencia ha condenado a José Romero a 15 meses de cárcel, privándole del ejercicio de la patria potestad durante tres anualidades. El fallo judicial, además de benigno, es baladí, porque este tipo de delitos ni se redimen ni se remedian con la prisión.

Dentro de tres años, Romero adquirirá de nuevo la condición de padre y la pequeña Irene, totalmente desprotegida, se hallará a su merced. La sentencia, sin pretenderlo, constituye una patente de corso para que el incestuoso reo vuelva a consumar impunemente sus perversiones.

La muñeca muerta 

EL PERIODICO Dia: 01/07/1999 –  Josep Maria Loperena Abogado.

Buscó su sonrisa entre las sombras hasta que al fin supo que sus ojos no brillaban. Trini se fue de casa una noche sin luna, y la encontraron muerta por sobredosis ocho días más tarde. Nadie se lo dijo a sus padres. Ni los que la encontraron, ni los mossos que redactaron el atestado, ni el juez que levantó el cadáver. Era tan sólo una drogadicta como tantas otras sin un apellido ilustre. Se llamaba Trinidad Rodríguez. Su madre denunció su ausencia a la policía y recurrió a cuantos medios acogieron su angustia. Nunca creyó que Trini habitara en el reino de los justos. La contemplaba a todas horas en la foto que, gastada por el tiempo, aún lucía para ella en su habitación. Diez meses después supo que Trini había fallecido y que su cuerpo fue enterrado en una fosa común.

Al aparecer el domicilio de la desdichada en el sumario, el Ministerio de Justicia ha dispuesto el pago de un millón a sus herederos. La familia considera ridícula esta cantidad y ha recurrido la resolución. Sin embargo, es bueno que, por una vez, el Estado reconozca su propia negligencia. Porque, si bien la Constitución garantiza la reparación de los daños causados por error judicial, su entrega resulta, casi siempre en la práctica, un sueño sin despertar.