La muñeca muerta 

EL PERIODICO Dia: 01/07/1999 –  Josep Maria Loperena Abogado.

Buscó su sonrisa entre las sombras hasta que al fin supo que sus ojos no brillaban. Trini se fue de casa una noche sin luna, y la encontraron muerta por sobredosis ocho días más tarde. Nadie se lo dijo a sus padres. Ni los que la encontraron, ni los mossos que redactaron el atestado, ni el juez que levantó el cadáver. Era tan sólo una drogadicta como tantas otras sin un apellido ilustre. Se llamaba Trinidad Rodríguez. Su madre denunció su ausencia a la policía y recurrió a cuantos medios acogieron su angustia. Nunca creyó que Trini habitara en el reino de los justos. La contemplaba a todas horas en la foto que, gastada por el tiempo, aún lucía para ella en su habitación. Diez meses después supo que Trini había fallecido y que su cuerpo fue enterrado en una fosa común.

Al aparecer el domicilio de la desdichada en el sumario, el Ministerio de Justicia ha dispuesto el pago de un millón a sus herederos. La familia considera ridícula esta cantidad y ha recurrido la resolución. Sin embargo, es bueno que, por una vez, el Estado reconozca su propia negligencia. Porque, si bien la Constitución garantiza la reparación de los daños causados por error judicial, su entrega resulta, casi siempre en la práctica, un sueño sin despertar.

El gran masturbador

EL PERIODICO Ed: Primera Edicion Dia: 16/06/1999 –  Josep Maria Loperena Abogado.

Se llamó a sí mismo «el gran masturbador». El día en que nació brillaron en el mar los siete reflejos del sol. Precursor del márketing contemporáneo y sabio introductor en la pintura de esos personajes llamados negros -redactores actuales de los best sellers más vendidos-, Salvador Dalí convirtió la mística alucinógena en una diarrea de cheques con el único objeto de comprar su hibernación. Jamás lo consiguió.

Ochocientas obras del maestro, en las que aparece su firma sobre papeles fabricados después de su muerte, han sido intervenidas a Pierre Marie Fernand. Pretendía venderlas como auténticas en una galería de Alicante. En los últimos años de su vida, Dalí rubricó cientos de dibujos falsos a petición de su secretario John Peter Moore. Pero lo que ignoran muchos expertos es que los fondos surrealistas de sus lienzos los pintaron por encargo escenógrafos como Fontanals, Asensi o Alarma.

Dalí se falsificó a sí mismo al legitimarlos con su firma. La máxima de Oscar Wilde, «la revelación del arte consiste en ocultar al artista», adquiere en Dalí caracteres cósmicos de chufla y cachondeo. El ácido desoxirribonucleico que tanto amó desterrará para siempre a sus marchantes de mala ley al reino de los pícaros.

  Código de silencio 

Pub: EL PERIODICO Ed: Primera Edicion Dia: 21/04/1999 – Josep Maria Loperena Abogado.

Se refugiaron en sus uniformes para conseguir dinero fácil. Por eso, durante el atestado del robo en una tienda, el cabo Joan Casado y el agente Antonio Guirado, de la policía local de Olot, se apropiaron de 150.000 pesetas que aún restaban en la caja. Así de sencillo. Los dos se hallan implicados en el secuestro de M.

Àngels Feliu, como lo hubiese estado José Zambrano, de no haberse suicidado hace un par de años. Pero la lista de funcionarios corruptos parece no tener fin. Casado ha delatado a un oficial, que recibió tres millones por ocultar pruebas en un accidente; y Joan Bantí, mero ciudadano, se ha querellado contra otro guardia, Francesc Matas, por detención ilegal. Estos seres oscuros, íntegros en apariencia pero inmundos y necios, eclipsan a los polizontes de Chandler al abordar la tortura y el secuestro, y vulnerar traicioneramente su código de silencio.

La transición supuso una forma pacífica de cambiar la sociedad. Hoy la policía debe defender el ejercicio de las libertades, pero esta banda evoca viejos tiempos. No comprendo corruptelas tan extendidas en colectivos pequeños como el de Olot. A no ser que Isabel Brussosa, su alcaldesa, víctima de su propio aparato represivo, no sea capaz de derrocar la inmundicia del pasado.