Josep Maria Loperena Jene

(Alguaire, 1938)

Jurista y escritor catalán, conocido, también, por su intensa actividad como director de escena en las décadas de los años 60 y 70. Como abogado, fue Presidente, durante cinco años,  del Comité de derechos humanos del Ilustre Colegio de abogados de Barcelona y protagonizó algunos de los procesos más importantes de la transición española, como son los casos de  el atentado a sala de fiestas Scala, el asalto a al cuartel de Berga,  o el contencioso de Lluís Llach contra Felipe González por incumplimiento de compromiso electoral. Al mismo tiempo interpuso una demanda ante la Corte Penal Internacional contra José María Aznar a la intervención española en la guerra en Irak. En 2004, recibió el Joaquim Amat-Piniella por su novela la casa del farol rojo. Otras de sus obras son, el circo de la justicia (2006), el circo de la política (2008) y el circo de los corruptos (2011), en que Loperena revela algunos de los secretos de la política española de inmencionable últimos treinta años.

“Pero la nostalgia no siempre es mala. Puede olvidar las horas muertas, tardes grises y noches de angustia y miedo y en cambio se moverá para recordar aromas intensos, dulces como la miel y suave temprano en la mañana como sueños de amor y de hastío público rara.”
“Memoria de los otros”, Josep Maria Loperena. (Flor del viento 2004).

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LOS ORÍGENES

Lleida
Lleida devastada despues de los bombardeos, 1937

Nació en 1938, durante la guerra civil, en Alguaire, una pequeña población a  15 kilómetros de Lleida. Su madre, Carmen Jené hija de una familia conservadora, dio a luz en la madrugada al pie de una higuera en el centro de la Plaza de la iglesia cuando huyendo de los bombardeos que destruyeron la ciudad.

Según cuenta Ferran Aisa i Pàmpols en su libro el Liceo Escolar de Lleida (1906-1937): “a las 14,15 horas del 02 de noviembre de 1937, nueve aparatos Savoia S.79, de la aviación fascista de Mussolini, se elevaron del aeródromo de Soria. Decidieron poner rumbo a Lleida. El mal tiempo sobre Flix, certifican los investigadores, sentenció Lleida. El lanzamiento indiscriminado de 6.880 kilos de bombas sobre la ciudad provocó la muerte de 221 personas y 750 heridos. Una acción militar que durante años fue recordada como el Día de los Difuntos”.

Barcelona, un mes abans de la vaga de tramvies de 1951

Su padre, Josep Maria Loperena Abelló, era un alto funcionario de gobernación de la Generalitat de Catalunya, cuyo “Conseller” era Josep Tarradellas. Por ser considerado rojo separatista por el régimen franquista se vio obligado a cruzar la frontera con Francia.

ÉPOCA Universitaria de 1956 a 1961
Calle Pelai, 1957

En aquella época solo existían las facultades de Derecho, Farmacia, Medicina y Arquitectura. Esta fue la razón por la que Josep Maria Loperena, al igual que muchos de sus contemporáneos,  eligió la Facultad de Derecho para su formación. Pocos de los aspirantes a jurista que se preguntaban el porqué de las cosas –alguien les llamó la generación de la duda- practicaron la ciencia del derecho como profesión. Futuros escritores o pensadores como , Juan Ramón Mas Oliver, Emili Teixidor, Joan de Sagarra, Guillermo Díaz-Plaja, Lluís Permanyer, Javier Mengi, Josep María Bricall o Xavier Rubert de Ventós compartien les fredes aules de la Central amb aprenents d’estadista com Socias Humbert, Miquel Roca Junyent, Xavier Bigatà, Luis Cosculluela, Romá Cuyás, Joan Carbonell o Sebastián Auger. 

El hambre que el pueblo pasaba durante la posguerra no impedía a la alta burguesía ir al Liceo vestida de etiqueta

La mayoría de estudiantes de aquel entonces sustituyeron muchas veces la asistencia a clase por la lectura privada o la tertulia en el bar. Allí fue donde, Loperena, aprendió de forma un tanto autodidacta la teoría del arte escénico, disciplina a la que se dedicó durante muchos años

Primeros balbuceos teatrales
Invitación de Huis-Clos de Jean Paul Sartre, obra prohibida por la censura franquista

Como consecuencia de aquella universidad paralela, Loperena, organizó el Teatro Clandestino Universitario TCU como alternativa al TEU, el Teatro Español Universitario patrocinado por el SEU, organización sindical estudiantil de carácter fascista, cuya afiliación era obligatoria. Aquel teatro furtivo, era tan poco clandestino que se anunciaba públicamente. Representaron obras como; ”Madrugada” de Antonio Buero Vallejo, estrenada el 7 de diciembre de 1957 en el Teatro CAPSA, “Interior” de Maurice Maeterlinck y ”Huis Clos (A puerta cerrada) de Jean-Paul Sartre. Para evitar la censura, el TCU anunciaba una obra y representaba otra. Así pudieron representar  ”La voz humana” de Jean Cocteau, ”Donde está la señal de la cruz” de Eugene O’Neill, ”La mañana de un hombre ocupado” de Nikolái Gógol y  ”Enterrad a los muertos” de Irwin Shaw.

Director dEL teatro universitario

foto 1: Ivan Tubau, Laureano Pascual, Puig de la Bellacasa y Loperena entre otros miembros del TEU de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona. Foto 2: Ensayo general de ‘Las travesuras de Pantoja’

Pero tanta clandestinidad no podía pasar desapercibida. El Rector de la universidad y el director del SEU exigieron a Loperena el cese inmediato de las actividades del teatro clandestino TCU. A cambio le ofrecieron la dirección del TEU, con la salvedad de que si no aceptaba aquella oferta se le abriría un expediente disciplinario que le acarrearía la pérdida de la licenciatura. Como director del TEU desarrolló un ciclo bajo el enunciado “La temática del teatro español” donde dio a conocer a nuevos valores dramáticos: Joan Cusell,  Antonio Vilar, Juan Germán Schöeder, José Carlos Alonso-Duat, Alejandro Cuellar Bassols, José Ramón Menéndez y Enrique Ortenbach. Representó en el escenario del Teatro Candilejas ”Vagones de madera” de José María Rodríguez Méndez, ”El mundo patas arriba” de Xavier Fàbregas, ”El maniquí” de David Tobías, ”Una partida de cartas”” de José Corredor Matheos, ”Prometeo” de Giovanni Cantier y  ”El sorprendido” de Luis Lizano. 

Hacia la biena de VENECIA
Programas y notícia en el periódico sobre la II Bienal de Teatro de Venecia

No obstante, el mayor éxito de Josep Maria Loperena como director de escena lo consiguió en  La Biennale di Venezia – Biennale Teatro en el año 1960,  en la que, como director del Teatro Popular de Barcelona representó las obras; ”Farsa italiana de la enamorada del Rey” de Ramón María del Valle-Inclán y ”Farsa del cornudo apaleado” de Alejandro Casona, obteniendo los premios al  mejor montaje, escenografía y vestuario. Aquella compañía ”pseudo-universitaria” fue a Venecia en autocar. El viaje a la ciudad de los canales fue para todos los componentes del grupo su primer encuentro con la libertad. 

Adiós con el corazón
Hechos del Paraninfo, 1957

El 21 de febrero de 1957,  se llevó a cabo la I Assemblea Lliure d’Estudiants en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona. La primera revuelta  estudiantil con una asistencia aproximada de setecientas personas. Aquel día Loperena, uno de sus protagonistas, practicó por primera vez la democracia. La policía detuvo a todos los asistentes a excepción de unos pocos que consiguieron huir. El Gobierno mandó a Torcuato Fernández-Miranda como mediador plenipotenciario para poner fin a la revuelta. Tuvo que transigir con algunas de las reivindicaciones estudiantiles: la retirada de la policía de la Universidad, el archivo de los expedientes académicos instruidos a quince estudiantes, la supresión del sindicato oficial y la concesión del derecho a la libre expresión y sindicación- aunque tres de los organizadores, Eduardo Foncillas, Domingo Madolell y Álvaro Rosal, pasaron varios meses en la Cárcel Modelo de Barcelona. Antes de traspasar aquella puerta para salir del campus para siempre, Loperena, rememoró su participación en la II Bienal de Teatro de Venecia, un acontecimiento que le abrió otra puerta, más grande y esplendorosa todavía que su licenciatura en derecho: la de la profesión que iba a desarrollar, el Teatro.

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El teatro

BIENVENIDOS AL TEATRO PROFESIONAL
Alfonso Paso, con Xavier Regàs, Vicente Vega, Narciso Ribas y Maria Dolores Díaz celebrando el 1r aniversario de ‘Cena de matrimonios’ en el Teatro Alexis de Barcelona.

Al regresar a Barcelona la vida de Loperena en el teatro se precipitó. Conoció a Xavier Regàs i Castells, empresario, autor y productor teatral, el cual le contrató para que, al frente del Teatro Popular de Barcelona, participara en el Ciclo de Teatro Latino representando una de las obras con las que triunfó en Venecia, “la Farsa italiana de la enamorada del Rey” de Ramón María del Valle-Inclán. La crítica fue muy generosa. Regàs inauguró el Teatro Alexis con la comedia “Cena de Matrimonios” de Alfonso Paso, dirigida por Loperena, que permaneció más de tres años en cartel. La trama era un refrito de “Llama un Inspector”, la conocida obra de J. B. Priestley, que Paso adaptó a su manera.

EPITAFIO PARA UN SOÑADOR
Luis Prendes, Sílvia Tortosa, Vicente Parra, Josep Maria Loperena, Glòria Martí y otros interpretes en la noche de estreno de ‘Cara de plata’ en el Teatre Moratín de Barcelona.

A partir de entonces, Josep Maria Loperena dirigió durante varias temporadas los teatros Windsor, Comedia, Calderón y Candilejas de Barcelona. Estrenó “La alegría de vivir” de Alfonso Paso, “Blas” de Claude Magnier y “Pisito de solteras” de Jaime de Armiñán. Con Alejandro Ulloa montó dos producciones en el Teatro Barcelona: “El rostro del asesino”, una comedia policíaca de Ágatha Christie y “Falta de Pruebas” un drama de Jaime Salom Vidal. En 1964 estrenó en el Teatro Goya de Madrid la obra musical “El baúl de los disfraces”, con texto de Jaime Salom Vidal, música de Augusto Algueró e interpretada por Amparo Soler Leal, Carlos Lemos y Daniel Dicenta. A la vista del éxito obtenido José María García Escudero, titular de la Dirección General de Teatro del Ministerio de Información y Turismo le contrató para dirigir “Epitafio para un soñador” de Adolfo Prego de Oliver, premio Lope de Vega de ese mismo año, en el Teatro Español de Madrid.

UN BRECHT PASADO POR AGUA
Estreno del Teatro Calderón. El alcalde de Barcelona, José Mª de Porcioles, el ministro de información y turismo Manuel Fraga Iribarne, el director general de teatro Robles Piquer i (de pie) Matías Colsada y Josep Maria Loperena.

Seguidamente, Loperena, inició el proceso de montaje y puesta en escena de ‘La ópera de tres peniques’ de Bertolt Brecht. Le había manifestado a José María Escudero, Director General de Teatro, su deseo de producir comercialmente la opera de Brecht, prohibida por el Régimen, en Madrid y Barcelona. García Escudero, que conocía perfectamente la sátira de Brecht, le contestó que “ello sería posible siempre que la versión española mitigara la rudeza de las expresiones de sus personajes y el montaje escénico suavizara algunas escenas escabrosas.” La adaptación de Ortenbach suavizó, en contra de su voluntad, el lenguaje del texto, razón por la que el espectáculo perdió fuerza, violencia  e intencionalidad crítica. Aún así la obra se estrenó en olor de multitud.

EL CATÓLICO LAÍN
Terraza Martini de Barcelona. Loperena, Vicente Parra, Ignacio Luca de Tena, director y propietario del diario ABC y Jaime Salom i Vidal.

Durante los años 1965, 1966 y 1967, Josep María Loperena, dirigió varias obras teatrales en el teatro Windsor de Barcelona, entre ellas; “Demasiadas cosas prohibidas” de Enrique Ortenbach y “Entre nosotros” un drama dePedro Laín Entralgo. Presentó también en el Teatro Poliórama la comedia de Pierre Daninos, “un tal Señor Blot”, con Cassen en el papel de protagonista.

Entre las muchas obras que Xavier Regás recibía cotidianamente para su lectura, apareció “Entre nosotros” una obra de Pedro Laín Entralgo, el autor de “La espera y la esperanza”. Regàs y Laín tenían ideologías opuestas y no ataban en absoluto. Loperena tuvo que llevar a cabo una empresa muy difícil, transmitir al público el lenguaje conceptual y los diálogos excesivamente literarios de Laín.

Celebración del primer año de representación de Cena de Matrimonios

La crítica fue, en general, respetuosa con el académico igual que la actitud del público de estreno, pero los espectadores de a diario no fueron al teatro. El drama era muy conceptual y el diálogo excesivamente literario con frases como éstas: “Más que estimar, lo que hace es entender y perdonar”, “El dolor puede transformarse en savia del alma”, “Es bueno como el sándalo que perfuma el hacha que hiere “,” solo a base de amor y de dolor llega a ser digna la existencia humana “. Los escasos ingresos de taquilla obligaron a Regàs a estrenar seguidamente” Ella, él y Salomón “una astracanada de José Santolaya, que dirigió Loperena con Lola Herrera, Daniel Dicenta y Juan Velilla. Aún así el estreno fue un éxito de crítica y público.

LA AVENTURA DEL TEATRO DE MORATÍN
Program de mano de Programa de la obra Casa de las Chivas, Teatro Marquina, Madrid.

A principios de 1967, el dramaturgo Jaime Salom convirtió el Cine Astoria de Barcelona en el teatro Moratín. Loperena fue nombrado director de aquel pequeño coliseo. “Cara de plata” de Ramón María del Valle-Inclán fue el espectáculo inaugural en el que le sucedió la obra de Salom, “La casa de las chivas”. Las críticas fueron muy positivas. La codorniz, el semanario más riguroso entonces, publicó en su edición del 14 de enero de 1964: El ritmo y movimiento de Loperena fueron exactas. Cuando Valle sangra, la versión de Loperena subraya el contexto dramático. Cuando Valle se burla, se mofa o se ríe, la versión de Loperena revela este aluvión de imágenes esperpénticas que forman la gloria del teatro de máximo empeño de nuestro siglo ‘. Como consecuencia de aquellas dramaturgias Josep María Loperena fue nombrado director del Teatro Nacional de Barcelona (TNB). Durante la temporada 1968-1968, Loperena dirigió “Pedro de Urdemalas” de Miguel de Cervantes, “Los delfines” de Salom y “El enfermo imaginario” de Molière, en la versión catalana del pintor Joan Vila Casas. Los tres espectáculos alcanzaron un gran éxito de público y crítica con la excepción de aquellos analistas que lamentaban, al igual que el recién nombrado director, la falta de autores catalanes en la programación y el hecho de ser una entidad delegada del gobierno de Madrid.

UN IRLANDÉS REBELDE
José Tamayo, director y propietario del Teatro Bellas Artes de Madrid cedió su escenario a Loperena para montar ‘El rehén’.

En la noche del 14 de diciembre de 1973, Loperena estrenó en el Teatro de las Bellas artes de Madrid “El Rehén” de Brendan Behan, considerado por la crítica vanguardista londinense como el máximo exponente del realismo social más progresista y transgresor del Reino unido. Fue un estreno difícil .Durante la transición, el IRA (Ejército Republicano Irlandes) y la ETA (País Vasco y libertad) iban cogidos de la mano, y el rehén del drama de Behan era un soldado británico capturado por las huestes revolucionarias para ser canjeado por uno de sus dignatarios. El público de Madrid permaneció sentado en sus butacas sin apenas respirar. El silencio era absoluto.

CARRERO BLANCO VOLÓ los aires
Asesinato de Carrero Blanco

El miedo fue el principal enemigo de “El rehén”. Madrid, durante aquellos días, permanecía en silencio, como si sus habitantes presentían la tragedia que iba a suceder. Ocurrió a las 9.30 de la mañana del día 20 de diciembre, apenas seis días después del estreno de “El rehén”. Miembros del comando “Josu Artetxe” ejecutaron a Carrero Blanco, presidente del Gobierno. Esa noche, se suspendieron las funciones en todos los teatros de Madrid y los bares, salas de fiestas y la mayoría de restaurantes permanecieron cerrados. “El rehén” fue considerado el preludio de la Operación Ogro y dejó de representar a los pocos días de su estreno por decisión expresa del Consejo de Ministros.

SU ÚLTIMO TELÓN
Cartel del Grec’76

Fue la primera y última vez que José María Loperena se planteó abandonar el teatro. Intuyó el cambio que se iba a producir en España y en el papel que, en conciencia, quería asumir. Su posición política era obvia. Comprendió que el camino del teatro no era el más adecuado para la lucha y consideró que su participación iba a ser más efectiva haciendo de abogado. Aún así dirigió algunos espectáculos que tenía comprometidos; “Tiempo de espadas” de Salom en el teatro Infanta Beatriz de Madrid, “Descalzos en el parque” de Neil Simon en el teatro Moratín de Barcelona mientras que dos compañías: la de Queta Claver y la de Valeriano Andrés y Ricardo Merino, recorrían el estado con un repertorio de obras bajo su dirección. Loperena se despidió del teatro con El Griego 76 un movimiento colectivo revolucionario en el que participaron todos los profesionales de la escena de Barcelona. Fue una utopía hecha realidad. Por primera vez se practicó la igualdad y la solidaridad en el teatro. Los actores dejaron de ser marionetas de las empresas y se auto proclamó sus propios patrones. El Grec 76 fue un ejemplo de lo que debería ser una política cultural al servicio del pueblo.

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Abogado de causas perdidas

INJURIAs al jefe de estado

“Durante toda mi vida, he cumplido mi promesa de amparar los derechos de los trabajadores, los marginados y los más débiles de la sociedad. Nunca he defendido a un delincuente de guante blanco. Cuando los Tribunales condenan a mis clientes saben que los harán cumplir, íntegramente, las penas de prisión. Ni tienen padrinos ni creen en la justicia. Sabiendo que en la práctica no existe el principio de igualdad ante la ley ipio de igualdad ante la ley”.

Uno los primeros casos de Josep María Loperena como abogado fue la defensa de Fernando Cobos, actor y empresario del Teatro Guimerà de Barcelona. Cobos fue denunciado por haber proferido frases injuriosas contra el Jefe del Estado y sus Ministros. La delación era falsa. La formuló un grupo de trabajadores impuestos por el sindicato vertical que pretendían cobrar sin trabajar. En 28 de mayo de 1962 se dictó Orden de procesamiento contra el actor por considerar que los hechos denunciados “podían ser constitutivos de un delito de injurias al Jefe del Estado penado con 12 años de prisión”.

 

Cuartel del Bruc, Barcelona, sede del consejo de guerra en el caso La Torna

El juicio oral se celebró en la Audiencia de Barcelona. Los magistrados condenaron a Fernando Cobos a la pena de ocho meses de prisión menor, como autor de un delito de injurias graves al Jefe del Estado con la circunstancia atenuante cualificada de arrebato y obcecación. Hicieron justicia. Para no condenar a doce años de prisión a Cobos se inventaron un atenuante inexistente.

LA TORNA, bastión de la libertad de expresión
Ferran Rañé, Josep Ma. de Sagarra i Albert Boadella, París

El 7 de julio de 1977 se estrenó en Barbastro (Huesca) La torna, una comedia ideada y puesta en escena por el grupo Los juglares. La obra tenía una doble intención: por un lado, rendir homenaje a la figura de Heinz Chez, apátrida muerte a garrote vil y por otro, sacar del olvido la injusticia de su ejecución. Chez había sido la vuelve de Puig Antich. Ambos fueron ejecutados el día 3 de marzo de 1973. Los Joglars que habían realizado, con la debida autorización, más de treinta representaciones de la farsa, se vieron obligados a suspender la gira. El 11 de diciembre de 1977, la Autoridad militar la prohibió.

Loperena, Marc Palmés, Lluís Krauel, abogados de ‘Els Joglars’ con Ferrán Rañé exiliado en París.

El Comandante Francisco Muro Jiménez, secretario del ayuntamiento de Granollers que había sido, a su vez, ponente del juicio oral militar contra Chez, al verse reflejado en el escenario, movilizó el aparato judicial castrense desde las sombras. El Consejo de Guerra se celebró el 6 de marzo sin la presencia de Boadella y Rañé que habían huido a Francia. Loperena y los otros defensores solicitaron la absolución. Cuando al día siguiente se publicó la sentencia que condenaba a Los juglares a dos años de prisión, Barcelona se convirtió en una batalla campal: manifestaciones de estudiantes, obreros y militantes de base de algunos partidos tuvieron serios enfrentamientos con la policía . Cuando Boadella volvió a España fue juzgado por un tribunal civil. Los magistrados le absolvió del delito de injurias al Ejército .Aunque así el proceso La vuelve fue la génesis de la libertad de expresión en España.

Caso Scala, un crimen de estado
Sala Scala de Barcelona tras el incendio provocado en el atentado del 15 de enero de 1878

Loperena formó parte del equipo de abogados defensores del Caso Scala, uno de los procesos judiciales más siniestros y tenebrosos de la Barcelona de 1978. En los últimos años de la época franquista la CNT, el histórico sindicato anarquista, tenía un poder de movilización de masas de tal magnitud que se convirtió en el principal motivo de preocupación de Rodolfo Martín Villa, en aquel entonces Ministro de Interior. José Mara Escudero Tejada, Inspector-Jefe de la Brigada Central de Información, experto exterminar grupos terroristas y hombre de confianza del Ministro, se valió de un siniestro personaje apodado Joaquín Gambín, ‘el grillo’ para desarticular a la CNT. Gambín enseñó a preparar cócteles molotov a un grupo de jóvenes cenetistas, les llevó en su coche al Scala, lanzó los cócteles y, por desgracia, mató a tres empleados de la limpieza y un electricista, todos ellos afiliados a la CNT.

Una de las primeras manifestaciones de la CNT reivindicando la inocencia de los encausados por el ‘Caso Scala’

Horas después, denunció a los jóvenes a Escudero y desapareció. La policía los detuvo horas después. Estos hechos ocurrieron el 15 de enero de 1978. La prensa secundó la nota oficial de la Policía que atribuía la autoría del delito a un comando de la CNT. Después de un juicio oral que duró seis días los procesados ​​fueron condenados a más de diez años de prisión. Sin embargo el fiscal Alejandro del Toro, al ir conociendo la verdad del caso Scala, pidió un indulto para todos ellos. El transcurso del tiempo fue desvelando una sucesión de hechos enigmáticos, que pusieron de manifiesto el entramado policial que destruyó la sala de fiestas y arrebató la vida a cuatro de sus trabajadores. El sindicato anarquista quedó totalmente desacreditado frente a la sociedad civil. Martín Villa consiguió su último objetivo, desmantelar a la CNT.

Asalto en el cuartel de Berga
El capitán de farmacia Martín Barrios, secuestrado por ETA VIII asamblea para ser canjeado con los detenidos por el asalto al cuartel de Berga, ejecutado al ser al no aceptado el canje

El día 16 de noviembre de 1980 se produjo un intento de asalto al Cuartel de Berga. Fueron detenidos sus presuntos autores y puestos a disposición de la jurisdicción castrense. Se les atribuyó ser miembros de ETA político-militar. Los etarras confinados pidieron a la Comisión de Derechos Humanos del Colegio de Abogados de Barcelona, ​​presidida por Josep Maria Loperena, que los designara un equipo de letrados para su defensa. Los hechos se desarrollaron así: los procesados ​​intentaron penetrar en el Acuartelamiento de Berga reduciendo los dos soldados que constituían la patrulla exterior de vigilancia del cuartel, desarmando a un centinela. Al darse cuenta de que otro centinela había dado la voz de alarma, huyeron rápidamente. No hubo víctimas. Días después nueve miembros del comando fueron detenidos. Los abogados defensores denunciaron la inconstitucionalidad del tribunal y recusaron a cuatro de sus miembros. Todos los recursos fueron desestimados. El fiscal militar solicitó ciento cuarenta y dos años de reclusión para cada procesado. La adversidad hizo coincidir el asesinato de Alberto Martín Barrios, un capitán de farmacia secuestrado por ETA con la detención de los presuntos etarras.

Consejo de Guerra

La respuesta del Ejército no se hizo esperar, y anunciaron que el Consejo de Guerra se celebraría inmediatamente en el Regimiento de Artillería de Lleida. Los abogados pidieron la suspensión. Como última estrategia de defensa, Loperena, convino con los procesados ​​renunciar a la defensa al comenzar el juicio. El Presidente del tribunal militar, Francisco López Sepúlveda, se negó a la suspensión y celebró el Consejo de guerra sin abogados. Un año después el Tribunal Constitucional declaró nulo todo el proceso.

La operación Garzón
Manifestación a favor de los presos políticos convocada por la CNT

En 1992, el Juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, puso en marcha una operación policial en la que 45 personas vinculadas al movimiento independentista catalán por pertenencia a la organización armada Terra Lliure fueron capturadas. Se detuvo a nacionalistas históricos y ciudadanos que ya habían sido juzgados y condenados. De los independentistas detenidos, Garzón en encarceló a 18, manteniendo como inculpados a 25. José María Loperena defendió a algunos de ellos en el juicio oral que se celebró durante cuarenta días en la Audiencia Nacional y en el que quedó claro que la Operación Garzón no tuvo ningún sentido.

Manifestación exigiendo la libertad de los procesados independentistas en la operación Garzón

La sentencia dictada en 10 de julio de 1995, declaró que: “lo cierto y evidente es que la banda armada Terra Lliure había quedado disuelta y desarticulada desde hace ya un importante período de tiempo y su peligrosidad al momento actual es nula la “. el Tribunal declaró;” el resultado en sí de las acciones es mínimo, las finalidades de la pena están cumplidas, la banda armada está disuelta, ninguno de los procesados ​​tiene intención de volver a la lucha armada y las penas no están ajustadas a la situación actual “. la sentencia propuso al Gobierno que indultara a todos los condenados” en razón de la escasa entidad del daño causado, la importancia de las penas y las razones de política criminal antes señaladas “. Y así fue.

Algunos de los encausados por la Audiencia Nacional en la operación Garzón en 72 después de conocer la sentencia del Tribunal de DH en Estrasburgo condena por torturas en España en 2003.
Llach contra Felipe González
La gran mentira de Felipe González sobre la retirada de España de la OTAN

En 1982, Lluís Llach, mito de la oposición antifranquista durante la Transición, participó en la campaña electoral del PSOE ofreciendo, gratuitamente, varios recitales para apoyar el No a la OTAN. Felipe González prometió en campaña un referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN. Pero, una vez en el poder se echó atrás y anunció que se disponía a defender que España siguiera en la OTAN. Lluís Llach se sintió literalmente estafado y acudió a Josep Maria Loperena para formular una denuncia criminal por haber mentido y, consecuentemente, haber cometido fraude electoral. El juicio se celebró el día 17 de abril de 1986 en el Juzgado de Primera Instancia 9 de Madrid regido por el juez progresista Jesús Ernesto Pérez Morate quien declaró probado que el Sr. González Márquez en 28 de octubre de 1981 había manifestado ante las Cortes: “que la Alianza perjudicaba a la seguridad del Estado por el que seguía en contra de que España ingresara en la OTAN, porque los socialistas estaban a favor de una política de paz y de cooperación en el plano internacional “.

Lluis Llach contra Felipe González. Demanda presentada por Llach  por engaño electoral

En apoyo de esta tesis el PSOE se comprometió a seguir luchando por un mundo libre y en paz. Pérez Morate se mostró partidario de la tesis de la demanda aunque declaró “que si bien el demandante señor Llach actuó correctamente en pedir responsabilidades por incumplimiento de promesa electoral al PSOE y al señor González, al no existir en nuestro ordenamiento jurídico norma alguna en apoyo de la acción interpuesta, debo rechazar su petición sobre la base de un vacío legal. Esta deficiencia priva al Juez de instrumentos para satisfacerla “. En cuanto a las costas, el juez resolvió a favor de Llach.

Consejos de guerra

Miguel de Unamuno escribió una vez: “Tan absurdo me parece que los militares constituyan Tribunales y se metan a juzgar, como que los magistrados, jueces y fiscales civiles se organicen en milicia para ir a la guerra.”

Loperena actuó como abogado defensor en muchos Consejos de guerra. El primero de ellos, se celebró en la Capitanía Militar de Barcelona. Se acusaba a tres jóvenes indigentes de haber cometido dos delitos: violación del espacio de dependencia militar, penado con tres años de prisión, e insulto al centinela castigado con hasta seis años de prisión. Según el atestado de la policía militar los hechos se produjeron así: “Dos hombres jóvenes, mayores de edad y una hembra, que postulaban a favor de la Asamblea de Parados, se adentraron frente al cuartel de San Andrés de Barcelona. El jefe de guardia les advirtió a gritos que no podían circular por esa zona. Uno de los soldados del pelotón les indicó que salieran.

Andreu Solsona, Gabriel Renom i Arnau Vilardebò a l’entrada del Quartell del Bruc, Barcelona, seu del consell de guerra en el cas La Torna

En ese momento salió el oficial de guardia, desenfundó su pistola y disparó contra ellos con tan mala fortuna que uno de los rasgos alcanzó a uno, el que murió en el acto. Los otros dos se agacharon junto al compañero que creían herido y, al comprobar que estaba muerto, lanzaron gritos de asesino! asesino! al teniente de guardia. En la instrucción, se comprobó que el oficial autor de la muerte del joven había consumido tres “cubalibres” durante la guardia, lo que alegó el propio militar en su defensa como eximente, por lo que ni se ‘ el procesó ni castigar como autor de delito. El tribunal impuso dos años de prisión al chico y uno a la chica. Según manifestó el juez instructor se había tenido en consideración el hecho de que la procesada fuera mujer.

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